Suicidio: Falsa Alternativa ante la Adversidad

May 16, 2019

Hemos visto a medida que comenzando este nuevo milenio, la alta incidencia de
suicidios no solamente en adultos sino también de niños y adolescentes. Podemos
decir que esta epidemia esta cobrando vidas en el núcleo de nuestras familias
puertorriqueñas y de otras partes del mundo. El suicidio se ha ubicado nuevamente
en una de las causas de muerte más significativas y alarmantes entre los
adolescentes y adultos de nuestro país.

 

En los adultos se ha observado un
incremento en los suicidios-homicidios relacionados a violencia de género en que el
perpetrador del crimen luego de cometer el acto se suicida, adicional a esto la
situación social, política y económica de nuestro país también incide en aquellas
personas vulnerables emocionalmente o que ya tienen una condición de salud
mental identificada pueden impulsar a una persona a considerar y llevar a cabo el
acto por no entrar soluciones a situaciones personales que se acumulan en el
interior de la persona en conjunto con las antes mencionadas.

 

Este tipo de conducta
autodestructiva nos hace pensar sobre el estado mental-emocional de nuestra
población y en cierto modo la inhablidad emocional de poder lidiar con situaciones
cotidianas de nuestro entorno o de gran envergadura además del tabú que existe en
consultar especialistas de la conducta humana en momentos de crisis y dificultad.


¿Por qué un niño o adolescente se suicida? La conducta suicida de éstos se relaciona
a una serie de factores claves: biológicos, Psicológicos y sociales. Entre estos se
encuentran: diagnósticos de salud mental (depresión, desorden bipolar, etc.),
historial de suicidios en la familia, dinámica familiar y la influencia que pueda tener
ésta sobre el individuo, la forma conceptual en que la persona visualice la muerte, la
experiencia del niño y adolescente en el sistema escolar (incluye exposición a
violencia por acoso o acoso cibernético).

 


En muchas ocasiones luego de que ocurre un suicidio. Se han escuchado comentarios
como “nunca me lo hubiese imaginado”, “fíjate ese muchacho o muchacha era bien
calladito/a no se metía con nadie, yo lo/a veía casi siempre solo/a”, “yo lo escuché
decir que se quería morir, pero pensé que no era en serio”. Lamentablemente no se
toman en serio muchas de las señales que envía la persona que presenta una
conducta potencia suicida y se ven como parte de una etapa o situación sin
importancia.


La conducta suicida se caracteriza por un patrón de comportamiento que incluye
varias fases:

  • Idea- se refiere al pensamiento presente de quitarse la vida.

  • Amenaza- es el pensamiento expresado verbalmente sobre la intención de terminar con su vida.

  • Intento- es cualquier manifestación física que ponga en peligro la vida de la persona con la intención de suicidarse.

  • Muerte- es la culminación del atentado contra la vida de la persona. Cuando se evalúa a un niño o adolescente en alto riesgo de cometer suicidio se debe tomar en consideración el cuadro conductual característico de esta manifestación el cual es desglosado en tres grandes áreas:


1. Señales que están relacionadas a su estado de ánimo: llanto frecuente,
soledad, autoestima baja, sentimientos de minusvalía, coraje, agresividad,

desmotivación generalizada, miedos irracionales, poca o ninguna
comunicación, ansiedad, desesperanza, luto complicado y desesperación.
2. Señales asociadas a reacciones físicas que generalmente se relacionan a
alteraciones en estado emocional: dolores de cabeza o de estomago,
insomnio, perdida de apetito y peso, cansancio (bajos niveles de energía),
mojar la cama, vómitos, etc.)
3. Cambios negativos en el patrón de conducta- oposicional-desafiante,
alteración de su proceso de pensamiento, bajo aprovechamiento académico,
irritabilidad, conflictos frecuentes (verbales y físicos), destruye propiedad,
percepción distorsionada de la realidad, no cumple con sus
responsabilidades tanto del hogar como la escuela, se torna hiriente, maltrata
y miente frecuentemente.

 

 

 

Las causas para cometer suicidio son variadas en los adolescentes pueden estar
relacionados a depresión, sentirse solos e inadecuados, por una perdida ya sea
familiar o de pareja, problemas en su área académica, dinámica familiar
disfuncional, codependencia, “bullying” o “cyberbullying”, pobres destrezas
interpersonales y de comunicación, maltrato o abuso de cualquier tipo (incluyendo
sexual), brechas generacionales, alcoholismo, dependencia a sustancias controladas,
rechazo de sus pares, falsas expectativas de vida y sentirse incomprendidos y
desmotivados. En los adultos se añaden problemas en la relación de pareja,
problemas económicos, laborales, exposición a violencia, problemas de salud física,
de vivienda.


Toda amenaza de suicidio debe considerarse seriamente y no como parte de una
estrategia de manipulación y control por parte de la persona que verbaliza dichas
intenciones. Esto debe tomarse como una solicitud de ayuda ante la crisis que se
avecina. Por eso tenemos el deber y la responsabilidad de brindar ayuda inmediata a
la persona que lleva a cabo dicha manifestación.


Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de
EE.UU. (CDC por sus siglas en inglés) informó el año pasado que la tasa de suicidios
en los Estados Unidos aumentó un 25% y que en 25 estados se incrementaron los
suicidios en un 30%, esto casi durante dos décadas hasta el 2016. Actualmente el
suicidio en los Estados Unidos es una de las 10 causas principales de muerte. En

Puerto Rico en el 2017 los suicidios aumentaron un 20% (253 casos total, 55 casos
por encima del año anterior) tras el huracán María, según datos ofrecidos por la
Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), el año
2018 también continuó en ascenso.


Si visualizamos el problema a la luz de esta información vemos que la problemática
del suicidio aún sigue latente y no ha podido se atajada en grados significativos ya
que recientemente (6 de febrero de 2019) en la prensa del país (Primera Hora) se
reseño la preocupación del continuo ascenso de los casos de suicidio. En lo que va
del año 2019 se han reportado 37 suicidios.


EL suicidio es una problemática de salud pública y multifactorial. Por tanto se debe
analizar y trabajar desde una perspectiva multidisciplinaria para poder ofrecer
servicios dirigidos a todas las áreas de necesidad y poder subsanar todos los déficits
que puedan componer la decisión de la persona a atentar contra su vida.
Es importante que se identifiquen de forma preventiva a las personas que
encuentren susceptibles y vulnerables a un atentado suicida para poderles ofrecer la
alternativa de nuevas experiencias que fortalecerán su futuro a una vida saludable y
emocionalmente preparada para lidiar con cualquier situación que pueda surgir.
Esto no es responsabilidad solamente de los profesionales de la salud mental, sino
de todos, unidos podemos salvar más vidas.

 

 

 

José A. Aquino-Rodríguez, MA CPPF CPAS CPVD CEIACC
Psicólogo / Perito Forense / Certificado en Abuso Sexual, Violencia Doméstica e
Investigación y Análisis de Crímenes Cibernéticos
Psicólogo / Consultor
Clínica Medicina Conductual
MetroPavia Health System

 

© Este articulo tiene derechos de autor. No se puede reproducir de ninguna manera
mecánica o electrónica sin previa autorización del autor. Se autoriza a MetroPavia
Health System y su subsidiaria Clinica de Medicina Conductual a publicar el mismo
como colaboración.

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